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Crónicas Roleras #2
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Crónicas Roleras #2

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  • Publicadomayo 16, 2023

En el 2017, tres de los roleros ya somos hombres con hijos. Si tienen progenie están al tanto del tiempo que consumen. Quizás es una fea manera de decirlo.

Multiclase: Rolero (5) Padre (1)

Parece negativo pero les juro que no es en ese sentido. Los niños consumen tiempo de la vida de sus (dedicados) padres. Contrario a la creencia de la población sin hijos, los recién nacidos (o los que tienen menos de dos años) tienen menos exigencias que los que ya están en edad de jardín y preescolar. Los bebitos comen, cagan y duermen. Los de 1 y 2 años hacen eso y juegan muy tranqui. En general, lo que se hace es dormir poco, pero tiempo “libre” por decir de alguna manera se tiene. Yo pasé el GTA V con mi hija de año y medio dormida a upa. 

El hijo en edad de preescolar es otra cosa porque ya es una personita con intereses, deseos y exigencias que requiere y suele buscar atención constante. Quiere compartir sus juegos y que lo acompañes. Y de vuelta, si sos un padre dedicado, no solo lo haces, sino que QUERÉS hacerlo. Es por eso que las jornadas roleras con la banda se cortaron bastante cuando los pequeños alcanzaron la edad de 5 y 6 años.

Intro de ALF

Sin embargo, cuando fueron bebés, una vez por mes más o menos podíamos meter una mesa que rotaba en las casas. A veces fue en lo de Martin, a veces en lo de Juan, y a veces en mi casa. De este grupo rolero participaban Juan (2) y Renzo. Si, el grupo de rol tenía dos Juanes. 

Ya con un poco más de experiencia paso a detallarles más o menos como era (o es) cada personalidad de jugador:

  • Martin: el master, tengo mis críticas sobre cómo algunos NPC se parecían sospechosamente a él, pero no me puedo quejar de su conocimiento de las reglas y de su preparación de cada partida. Daba gusto.
  • Juan (1): el divertido. De manera sorpresiva, recordaba muy bien los hechos de jornadas anteriores pero más que nada porque no disfrutaba los momentos pacíficos. Un tipo que se pone feliz en las cuevas de Pokemon.
  • Juan (2): el auténtico RULES LAWYER. Aunque es importante tener uno (y solo uno por Dios), fue sin duda una sorpresa porque de alguna manera, siempre fue el puesto de Martin y por eso cada jornada se interrumpía por largos minutos cuando sus posiciones chocaban sobre alguna cuestión que derivaba del juego.
  • Renzo: el novato. Renzo era (o es) un amigo de Martín que no tenía nada que ver con nuestro universo de nerdeadas y aparte era mucho mas joven y con frecuencia tenía la cabeza en otro lugar AKA: su celular.

Excelente ambiente laboral

-Uso patada doble- dice Juan (1) y acto seguido tira el dado que da un 19. 

Martin resopla. La noche fue así desde sus vísperas. Cada grupo de enemigos que puso en nuestro camino a la nada –más adelante explico eso- fue derrotado sin clemencia por el guerrero de Juan (1) cuya patada doble estaba totalmente ROTA o como se diría en el léxico rolero “OP” de overpowered. Todo legal.  

-La concha de tu madre Oca- le reclamó. A Juan (1) le decimos Oca porque el papá trabajaba en Oca. Original ¿no? –Dos horas casteando esta bola de fuego de mierda al re pedo.

-¿Qué culpa tengo yo que te hayas elegido un mago de mierda?

Y tenía razón. En parte. Juan (1), de ahora en más Oca, no recordaba que no habíamos elegido las clases. Habían salido por sorteo. 

Tres jornadas antes, cuando empezó esa mesa, Martín decidió sortear las clases para agilizar el proceso de creación de personaje y pasar directamente a jugar, considerando que Renzo era novato y de forma probable nunca más jugara. Así es que Oca sacó a un guerrero, Juan (2) a una suerte de bárbaro clérigo que nadie más que un rules lawyer podría dominar, y Renzo que en la vida real era un explorador –los scouts que no son scouts- consiguió ser… un ranger. 🤡
Todos supusimos que Martin había entrenado al dado, pero daba igual. A nadie le molestó porque como cualquier juego, era para reírnos y divertirnos un rato. 

-Me parece que nos estás cagando- le dijo Juan (2) a Martín. E inmediatamente sacó su celular para googlear una regla.

-Pausa- respondió Martín. -¿Qué haces capo? Yo no les exijo que actúen sus personajes pero no sean hijos de puta.

-¿Qué hice yo?- pregunta Juan (2).

-Ponés en duda que lo que dije sobre los niveles es cierto.

-Es que me parece raro que todavía no haya subido de nivel.

-No es raro, tu personaje es multiclase y necesita más XP para subir de nivel.

-Ya se. Pero vos estas usando el manual 3.5 y yo el 5.

-¿Y quién es el master?

-Vos.

-Entonces cerrá el orto amigo.

Todos nos reímos y la partida prosiguió hasta las 5 AM cuando Martín y yo decidimos que si no terminaba en ese momento, el sábado se iba a hacer demasiado largo desde que se despertaran los bebés.

El paso de la antorcha

Cuatro años después, mi hija y la de él tienen 5 y 6 años respectivamente. Sin saberlo, ambos hicimos algo parecido para divertir a los críos y en el transcurso, divertirnos un poco nosotros también que no es algo ilegal: les armamos mesas de rol. 

¿Cómo funciona? Bueno, considerando que son niños en edad de preescolar o primer grado, sus exigencias son casi inexistentes con respecto al juego en sí y aparte es un entretenimiento de múltiples actividades.

Empezamos pidiendo que dibujen a su personaje. Una vez que lo tienen terminado y coloreado, les preguntamos qué quieren ser. La imaginación de los niños en esa edad es brutal. 

Mi hija decide ser una princesa que por un hechizo es capaz de convertirse en un hámster y está enamorada de un príncipe que por otro hechizo se convierte en planta. De manera muy poco sutil me está diciendo que quiere un hámster y una planta (carnívora para más datos). 

Una vez que está el personaje y su historia personal es que nosotros como masters tenemos que inventar el argumento que por supuesto tiene las limitaciones que nos exige la edad del jugador. 

Cuando me enteré que Martín hacía lo mismo con su hijo al principio me asombró, sin embargo, no tardé en caer en la cuenta de que de maneras muy específicas, los nerdos somos todos iguales y por supuesto que, de acuerdo a lo DEDICADOS (palabra clave de esta crónica) que seamos, nuestros hijos incorporarán nuestros hobbies en menor o mayor medida. Tanto Leia como Lucas juegan videojuegos, aprecian el rol y ven anime. Dos nerdos en potencia como sus padres.

A es por AVENTURA

Hey, van por buen camino, ambos usan anteojos también. Para reforzar el estereotipo. 

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