
Salir y Enfrentarlo
Una de las críticas más habituales que recibimos quienes disfrutamos de las obras de fantasía es que la utilizamos para evadirnos de la realidad. En libros, películas, videojuegos, juegos de rol, eventos de rol en vivo, o escuchando bandas sonoras llevamos nuestra imaginación a otros mundos. No es del todo equivocado decir que hay algo de confort en esos mundos. Allí el Bien y el Mal son siempre claros, y aunque con inmensos sacrificios, la bondad, la solidaridad, la lealtad y el compañerismo, al final, siempre vencen a la oscuridad.
En los mundos de fantasía, aunque la travesía sea peligrosa y el resultado incierto, el camino es relativamente claro. Hay un Anillo Único que debe ser lanzado al Monte del Destino, un arma de destrucción masiva del Imperio orbitando nuestra base secreta, o un ejército de alienígenas intentando conquistar nuestro planeta. Pero los héroes siempre tienen una idea de cómo vencer al dragón.
El escritor inglés G.K Chesterton esbozó el poder de la fantasía con más elocuencia que la que podemos suministrar en este sitio: “Los cuentos de hadas no le dan al niño su primera idea del “cuco”. Lo que los cuentos de hadas le dan al niño es su primera idea clara de que el cuco puede ser derrotado. El bebé ha conocido al dragón íntimamente desde el momento en que tuvo imaginación. Lo que el cuento de hadas le brinda es un San Jorge para matar al dragón.”
Creo, con un optimismo radical que solo fanáticos de fantasía y personas de fe podemos tener, que la inmensa mayoría de la gente está del lado del Bien y quiere ayudar. Creo, también, que lo que más nos dificulta no es la falta de ganas, si no la falta de claridad.
¿Cómo podemos ayudar? ¿Qué se puede hacer contra tanto mal? Cuando el país — o el mundo — es atacado por los cuatro costados: fuego arrasador, imperialismo invasor, cipayismo vendepatria, codicia sin límites morales, violencia, mentira, falta de empatía y corrupción. ¿Qué puede hacer un individuo contra armas secretas y flotas de guerra? ¿Contra incendios que arrasan montañas enteras? ¿Contra billonarios que pueden comprar la voluntad de un país? ¿Contra artefactos tecnológicos que pueden secuestrar la atención con la misma facilidad que el Anillo Único?
La comarca — nuestra comarca, no la de Tierra Media — arde desde hace meses, con sospechas fundadas de que se trata de un hecho premeditado con fines que intuimos, pero no podemos escudriñar del todo. Y sin embargo allí vimos las muestras de solidaridad y valentía más puras que nos recuerdan que no estamos solos. Allí donde las dirigencias políticas fallan (o son cómplices), la gente de a pie hace lo que puede. A veces, milagrosamente, hace incluso más.
Desde este rincón humilde, pequeñísimo, la Red Argentina de Rol, realizó varios eventos a beneficio de los Bomberos Voluntarios de El Hoyo, con partidas de rol, juegos de mesa y rifas. Estos pequeños actos de solidaridad se replicaron en toda actividad y lugar: conciertos, clases abiertas, sorteos, colectas, espectáculos a la gorra y mucho más.
Estas acciones son una gota de agua en un mar de solidaridad desplegado por miles de argentinos. No les llegan a los talones al sacrificio de quienes ponen la vida, el tiempo y el sudor en juego para combatir el fuego, por supuesto, pero su poder simbólico es enorme. Nos recuerdan que lo único que se pide de nosotros es lo que podemos dar. Lo que estamos dispuestos a dar. Un paso y luego otro.
He ahí nuestra arma y nuestra armadura. Las únicas dos cosas que el dragón teme: la esperanza y la comunidad organizada.
Estos días volvieron a estar en cartelera las películas del Señor de los Anillos, con motivo de su vigesimoquinto aniversario. Con varios amigos y compañeros de esta aventura las fuimos a ver, por enésima vez. De entre todos los diálogos — hay decenas de citas aplicables a estos tiempos aciagos – este me resultó particularmente aplicable a estos tiempos de impotencia generalizada:
— ¿Que puede hacer el hombre contra un odio tan desmedido? — se preguntaba Theoden, rey de Rohan, frente a una batalla perdida.
— Salir y enfrentarlo — respondió Aragorn.
¡Hola! Soy Fede, un periodista y abogado de Argentina. Tiro investigación con ventaja.








